Alarma y algo queda
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El fenómeno ya se observó al final del verano, cuando acabó el primer estado de alarma de la era Covid. El movimiento natural de los rebaños lo conoce cualquier pastor. Si se levanta las cercas, el ganado se dispersa. Y si se trata de un virus, el aumento de los contagios va aparejado a la libertad de movimientos de la población. Cabe suponer entonces que para el Gobierno, el ritmo de expansión del Covid-19 ha alcanzado un nivel tolerable, que hace innecesarias las medidas de control aplicadas hasta el sábado.

La gestión del asunto se deriva al criterio de los 17 gobiernos autonómicos, y de esa forma el escenario se convierte en un rompecabezas de decisiones diferentes, entre cuyas virtudes no aparecen la mayor seguridad de los ciudadanos, ni una mejoría en la serenidad colectiva. Lo que sirve en Baleares no sirve en Canarias, lo que se prohibe en Galicia no cabe en el País Vasco. 

Esto no sería extraño si no fuera porque el gobierno de la pandemia queda ahora desplazado al ámbito judicial,  en una cesión de responsabilidad que tropieza con el riesgo de más enfermedad, a la vista del alboroto callejero. El nuevo mapa deriva a los tribunales la gestión de la convivencia, acuña una alarma sin estado que no se sabe dónde termina. Hasta hace poco, este mismo gabinete de Pedro Sánchez pretendía una estructura más federal y más republicana, para ser más modernos y tal. Ahora la cogobernanza se muda a los palacios de Justicia, por donde suelen verse a diario muchos burros volando. Y la salud pública acaba reducida a un contencioso administrativo.

En Canarias, por ejemplo. El pacto de las flores cree que su toque de queda sigue en vigor a pesar del suspenso recibido este domingo en los tribunales, en una contribución inestimable a la zozobra del personal. ¿Nadie salió por la noche este fin de semana en todo el Archipiélago, ningún control policial, ni fotos ni nada? A ver si las apariencias están ocultando el bosque. Alguien no entiende el triste destino de los decretos suspendidos, que no pueden estar por encima de los derechos fundamentales de la población mientras no se demuestre lo contrario. Cuidado, porque algunas cosas no se pueden hacer aunque estén comprados todos los silencios. 

* Publicado en el blog de Gonzalo H. Martel, Lunes en África: https://lunesenafrica.blogspot.com/2021/05/alarma-y-algo-queda.html?m=1

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