Lo que pasará después
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La debilidad actual de España se puede medir por el número de veces que se convocan elecciones anticipadas. Las que se celebran en Madrid este martes llegan en un momento delicado; la pandemia del coronavirus no termina de curarse, ni de vacunarse, y la economía ya no volverá a donde estaba hace dos años. Son los ingredientes del futuro; el territorio central del nacionalismo español afronta una batalla por los extremos, mostrando la tendencia centrífuga iniciada ya hace algún tiempo con especial empeño en Cataluña. Donde por cierto, después de tres meses siguen sin Gobierno, dispuestos a otra repetición electoral con la única finalidad de aburrir los votos discrepantes. Con las urnas como arma de destrucción de la convivencia. 


En Madrid también se abre paso la variante corrosiva de la política. Una alteración sustancial de las condiciones en este escenario tendrá sin duda sus repercusiones para el conjunto del Estado, porque el margen de maniobra del pacto que gobierna en La Moncloa se verá reducido o aumentado en función de lo que expresen los madrileños. El resultado de esta cita aclarará la fecha de caducidad del actual gabinete de Pedro Sánchez, y por tanto, condicionará la agenda de las próximas elecciones generales, a la espera de otros ingredientes como el ritmo de las vacunas y de los controles europeos, o las batallas internas del PSOE en Andalucía. 


La campaña electoral madrileña apenas deja una lección. Los partidos políticos, especialmente los mayoritarios, no tienen ningún reparo en empujar al electorado hacia el desfiladero de las emociones. El trayecto es corto; del aplauso en los balcones a las fiestas sin mascarillas, del fondo de los ERTE a la cola del paro. A pesar del aumento de los canales de comunicación, el espacio público ha quedado huérfano de ideas y los debates se han reducido hasta desaparecer de las pantallas. No se cultivan votantes; se buscan cómplices que rellenen las estadísticas.

Esa consideración del ciudadano como analfabeto fomenta la ignorancia como modelo cultural, abona la exaltación de los líderes. Nacho Cano, con su banda y su subvención. Con ellos se disuelve la primer regla de la democracia, como es la participación en los asuntos colectivos. Las consecuencias se pagan. Los cambios en las leyes a favor a los grandes. El imperio de los fuertes, la Superliga donde no jugarán los parados ni los dependientes ni los pobres ni los humildes. Lo importante no es lo que pase mañana en Madrid. Es lo que pasará después.

* Publicado en el blog Lunes en África de Gonzalo Martel: https://lunesenafrica.blogspot.com/2021/05/lo-que-pasara-despues.html

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